D. B. Cooper: cuando el rastro físico desmonta la fuga perfecta

El caso D. B. Cooper sigue vivo porque combina un secuestro técnicamente viable con un rastro físico terco. El hallazgo de billetes del rescate arruinó el mito de la fuga perfecta, demostrando que quedaron restos materiales. Sin embargo, esta evidencia resulta insuficiente para fijar la identidad o el destino final del secuestrador.



