
Stonehenge: de círculo neolítico a paisaje ritual de solsticios y cremaciones
Imaginas el amanecer del solsticio: el disco del sol se encaja entre los trilitos mientras, bajo el césped, reposan urnas con restos cremados en un círculo de hoyos ya casi invisible. ¿Es un calendario, un cementerio, un santuario o todo a la vez? Buscas una respuesta única y el plano esquemático del primer henge —foso, talud y los 56 Aubrey holes marcados— te ofrece estructura pero no intención plena. Ahí falta algo: la pieza que explique por qué fijar en piedra esta relación entre cielo y muertos. Ahí empieza el rastro documental, un camino que conecta con otros misterios de la arqueología que siguen desafiando explicaciones cerradas.
Un monumento en su paisaje ritual
El cronograma lineal de las excavaciones sitúa el inicio hacia 3100 a.C., con un gran henge: foso circular, talud interior y los Aubrey holes marcados alrededor. No eran aún las grandes piedras, sino tierra excavada y hoyos ordenados con precisión. Si llegas buscando un momento único de construcción, el registro te contradice desde el primer folio.
Stonehenge se alza en Salisbury Plain, en Wiltshire, Inglaterra, y forma parte del sitio Patrimonio Mundial «Stonehenge, Avebury and Associated Sites». Ese marco de UNESCO subraya que no es un monumento aislado, sino un paisaje ritual amplio.[1]
En un mapa del sitio Patrimonio Mundial aparecen, además del círculo principal, Durrington Walls, Bluestonehenge y la Avenue que conecta el monumento neolítico con el río Avon. El archivo muestra una red de lugares y recorridos procesionales. Quieres una función única; obtienes un sistema complejo donde cada pieza remite a otra.
Los resúmenes institucionales insisten en que la construcción se desplegó en fases durante casi 1500 años, entre c. 3100 y 1600 a.C., con momentos de henge de tierra, estructuras de madera y reordenamientos de piedras. La estructura existe, pero el detalle de cada uso en cada fase no llega: pasas las páginas y notas que la cronología avanza, pero el propósito sigue sin fijarse.[2]

Materiales, distancias y procesos constructivos
Un mapa de Gran Bretaña meridional con el emplazamiento, West Woods y Preseli Hills, atravesado por flechas de trayecto genérico, resume el primer choque: las piedras no son locales en bloque. Los análisis geoquímicos han identificado West Woods, en Marlborough Downs, a unos 25 km, como principal origen de los grandes sarsens.[3]
Las bluestones proceden de canteras en Preseli Hills, en el oeste de Gales, a más de 140 km. El artículo sobre las canteras describe extracción y tipos de roca, pero no fija rutas exactas ni medios de transporte. Vuelves al mapa, trazas mentalmente caminos posibles, y el archivo te deja con la pregunta a medio resolver: no sabemos con rigor por dónde ni cómo las movieron. Estos interrogantes sobre el transporte de bloques masivos conectan Stonehenge con otras construcciones megalíticas que plantean desafíos similares.[4]
En el corazón de la cronología, hacia 2500 a.C., se levantan el círculo de sarsens y los trilitos interiores. Un esquema ampliado de una junta espiga-cola y de una lengüeta-encaje talladas en sarsen muestra cómo aplicaron soluciones de carpintería a la piedra: encajes pensados para soportar peso y durar. Te detienes en esas muescas y entiendes que alguien las pensó con precisión de ebanista, no de cantero improvisado.
Los textos sobre la construcción de Stonehenge describen también los Aubrey holes y los sucesivos reordenamientos de bluestones. Al leerlos, emerge una obra colectiva que combina extracción, traslado y un diseño que se perfecciona por iteraciones. Falta, sin embargo, el cuaderno de obra prehistórico: quién decidió cada cambio y con qué criterio concreto. Juntas, esas pruebas dibujan un patrón reconocible, pero sin la voz que lo explique.

Lectura factual, cielo y límites interpretativos
Un diagrama del círculo de sarsens y trilitos con el eje noreste-suroeste trazado hacia la Heel Stone condensa la dimensión celeste. Los estudios arqueoastronómicos y los resúmenes de English Heritage señalan que el eje se alinea con la salida del sol en el solsticio de verano y la puesta en el de invierno.[5]
El problema llega cuando quieres estirar esa alineación hasta un observatorio total. Algunos trabajos proponen el conjunto como calendario solar basado en la disposición de los sarsens, con ciclos marcados por bloques y trilitos. Otros discuten cuánto peso dar a posibles alineaciones lunares. Aquí el archivo se vuelve archivo parcial: la precisión geométrica es medible, pero las intenciones rituales no están escritas en ninguna piedra.
El cronograma lineal que va del henge inicial al cese de grandes obras muestra una continuidad irregular: momentos de intensa construcción alternan con largos usos y reajustes. Las cremaciones en los Aubrey holes y áreas cercanas añaden otra capa que no esperabas. Artículos centrados en «the dead of Stonehenge» interpretan el sitio como un cementerio importante durante buena parte de su historia temprana.[6]
El conjunto de materiales, alineaciones y restos humanos queda registrado, pero la documentación limitada sobre significados internos mantiene abiertas varias lecturas: lugar de memoria ancestral, marcador solar, santuario de curación, o combinación de todo ello. Con lo que sobrevive, la historia se aclara, pero no se cierra del todo.
Horizonte abierto en torno al monumento
Otro mapa, esta vez centrado en el río Avon, marca Durrington Walls, Bluestonehenge y la Avenue que los conecta con el círculo principal. El modelo que contrapone asentamientos de vivos en Durrington con el espacio de muertos en el círculo de piedras gana fuerza al ver el trazado completo, pero tampoco se documenta en palabras de sus constructores. Lees esa propuesta y sientes que encaja, aunque nadie de entonces firmó el plano.
Estudios recientes amplían aún más el marco. La hipótesis de un círculo de piedra desmontado en Waun Mawn, en Preseli, vinculado al origen de algunas bluestones, se presenta en revistas especializadas como posibilidad sugerente, no como hecho cerrado. Del mismo modo, la propuesta del monumento como calendario solar basado en el diseño de los sarsens abre una lectura ordenadora del año, pero depende de validaciones no concluyentes y sigue en debate.[7]
En medio de estas discusiones, la imagen institucional del monumento como icono nacional convive con la realidad de un antiguo cementerio de cremación y un nodo en una red ritual extensa. El sitio Patrimonio Mundial resume esta tensión: reconoce el valor universal excepcional del paisaje, pero no impone una única función.[8]
Si vuelves mentalmente al amanecer entre las piedras de Stonehenge, puedes responder ya a la pregunta inicial con más precisión, aunque limitada. Sabemos que el círculo actual cristaliza una larga historia constructiva entre 3100 y 1600 a.C., que sus sarsens vienen de West Woods y sus bluestones de Gales, que el eje está alineado con los solsticios y que el lugar funcionó como cementerio de cremación relevante dentro de un paisaje ritual conectado. No sabemos qué etiqueta única ponerle ni cómo ponderar exactamente cada función —funeraria, solar, curativa— en la mente de quienes lo levantaron. Ahí se detienen los documentos y empieza el espacio de hipótesis cuidadosas. Quizá parte del atractivo de Stonehenge reside precisamente en esa zona donde el archivo se acaba y la pregunta sigue en pie, del mismo modo que ocurre con las piramides de giza, las lineas nazca arqueologia o el complejo de angkor wat monumental.
Preguntas frecuentes
¿Dónde se encuentra exactamente Stonehenge?
El monumento se sitúa en Salisbury Plain, en el condado de Wiltshire, al sur de Inglaterra, y forma parte del sitio Patrimonio Mundial «Stonehenge, Avebury and Associated Sites». Fuente: UNESCO, ficha de Patrimonio Mundial, whc.unesco.org
¿Cuánto tiempo llevó construir el monumento neolítico?
Las fases constructivas se desarrollaron aproximadamente entre 3100 y 1600 a.C., desde el henge inicial de tierra y los Aubrey holes hasta el círculo pétreo definitivo con sarsens y bluestones. No fue una única obra, sino una secuencia de cambios que se prolonga durante casi 1500 años. Fuente: English Heritage, resumen histórico, english-heritage.org.uk
¿De dónde proceden las piedras principales?
Los grandes sarsens proceden sobre todo de West Woods, a unos 25 km, mientras que las bluestones se extrajeron de canteras en Preseli Hills, en Gales, a más de 140 km de distancia. Fuente: Science (sarsens) y Antiquity (bluestones), science.org y cambridge.org
¿Está demostrado que sea un calendario?
Algunos estudios proponen el conjunto como calendario solar basado en la disposición de los sarsens, pero se trata de una hipótesis discutida; la alineación con el solsticio está clara, el uso calendárico exacto no. Fuente: Antiquity, artículo de arqueoastronomía, cambridge.org
¿Qué papel tuvieron los enterramientos en el círculo de piedras?
Las cremaciones en los Aubrey holes y áreas cercanas indican que funcionó como un cementerio importante durante buena parte de su historia temprana, integrando memoria de los muertos en el diseño del círculo. Fuente: Antiquity, estudio sobre cremaciones, cambridge.org
Los documentos se cierran, las preguntas no.
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Fuentes consultadas
- UNESCO, recurso en línea, whc.unesco.org, consulta 2025-09-12
- English Heritage, recurso en línea, english-heritage.org.uk, consulta 2025-10-05
- Science, recurso en línea, science.org, consulta 2025-09-28
- Antiquity, recurso en línea, cambridge.org, consulta 2025-10-18
- English Heritage, recurso en línea, english-heritage.org.uk, consulta 2025-11-02
- Antiquity, recurso en línea, cambridge.org, consulta 2025-09-15
- Antiquity, recurso en línea, cambridge.org, consulta 2025-11-30
- UNESCO, recurso en línea, whc.unesco.org, consulta 2025-10-22

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