Mesa oscura con lineas nazca iluminadas en lámina central

Líneas de Nazca: del origen documentado a los hallazgos de la IA

Desde arriba, la pampa parece lisa hasta que el ojo distingue trazos: líneas rectas que cruzan kilómetros, figuras de colibrí, mono o humano, todo dentro de unos 450 km² secos hasta el extremo. Un mapa de UNESCO marca el polígono del sitio y lo llama Patrimonio Mundial, mientras los folletos turísticos insisten en un «misterio inexplicable». Llegas con ese eslogan en la cabeza y esperas encontrarte una grieta total; lo primero que ves son fechas, técnicas y nombres propios muy concretos. Sabemos que la cultura Nazca las trazó entre 500 a. C. y 500 d. C., sin máquinas ni satélites, pero la pregunta persiste: ¿qué nos dicen hoy estos geoglifos y cómo cambian con los hallazgos recientes por inteligencia artificial? Ahí empieza el rastro documental. Estas figuras forman parte de los grandes misterios de la arqueología que siguen generando preguntas.

Un paisaje trazado por la cultura Nazca

En una vista cenital de un sector de pampa se aprecian varias líneas largas y una figura zoomorfa, con una escala sencilla al margen. Esa imagen resume la magnitud de las figuras nazca y los trazos de Palpa: cientos de dibujos ocupando unos 450 km² en la costa sur del Perú. No son un diseño aislado, sino un paisaje completo que cambia de escala cada vez que ajustas el zoom.

La UNESCO define oficialmente el sitio, recoge su extensión y lo inscribe como Patrimonio Mundial desde 1994, subrayando su valor universal y vulnerabilidad.[1]

Los estudios sitúan la autoría en la cultura Nazca, entre aproximadamente 500 a. C. y 500 d. C., con origen humano claro y cronología acotada. Las figuras combinan largas líneas, formas geométricas y numerosas siluetas de animales y humanos. Se hicieron retirando piedras oscuras para dejar al descubierto sedimentos más claros, un método simple pero preciso que no requiere ninguna tecnología fuera del alcance de su época.[2]

El archivo muestra quién, cuándo y cómo. Aquí es donde buscas el «para qué» y notas que no se fija en un solo documento. La estructura básica está; el detalle funcional no llega del todo, y esa ausencia se siente como una carpeta que esperabas llena y encuentras con páginas en blanco.

Mesa oscura con lineas nazca iluminadas en lámina central

Investigación, rituales y programas de protección

El mapa oficial de UNESCO con el área protegida de Nazca y Palpa sitúa estos dibujos del desierto peruano dentro de un territorio reglado, rodeado por carreteras, poblaciones y actividades económicas. No es un desierto vacío, sino un espacio en negociación permanente entre patrimonio y uso del suelo, donde cada decisión administrativa deja huella en el paisaje. Estos geoglifos se enmarcan dentro de las civilizaciones andinas antiguas que desarrollaron sistemas complejos de organización territorial.

En el centro de esa historia institucional aparece una figura concreta: María Reiche. Un perfil biográfico cuenta cómo vivió durante décadas junto a los geoglifos, midiendo a mano, dibujando y divulgando los trazos para impulsar su protección. Su lectura astronómico-calendárica hoy se matiza, pero sigue siendo clave para entender las primeras décadas de investigación y sensibilización. Al leer sobre ella, percibes una obstinación casi física por fijar en papel lo que el viento podía borrar.[3]

A nivel arqueológico, las interpretaciones se han ido complejizando. Se habla de calendarios y marcadores astronómicos, de culto al agua y la fertilidad, y de caminos o espacios rituales vinculados a centros como Cahuachi. Un esquema sitúa ese centro ceremonial y los principales conjuntos de trazos a su alrededor, sugiriendo un paisaje ritual más amplio. El archivo muestra una red de indicios; no una función única cerrada.

Aquí aparece la primera fricción fuerte: esperas encontrar una explicación definitiva para las figuras nazca y lo que surge es un abanico de funciones posibles que se solapan. Te descubres buscando ese momento en que alguien diga por fin «para esto servía todo», pero lo que aparece es un mosaico de usos. Todo apunta a que las líneas formaban parte de un paisaje ritual complejo, más que de un único «aparato» astronómico o un simple adorno en el desierto.

Objeto cilíndrico oscuro y estuche rectangular junto a lineas nazca grabadas

Lectura crítica de las teorías y los huecos

Un gráfico de barras compara el conteo histórico de geoglifos con las cifras tras las campañas recientes: la curva sube de forma brusca con los 303 y luego con los 248 nuevos diseños anunciados. Mientras lees esas cifras, notas cómo tu idea de un conjunto ya conocido se desarma y se vuelve mucho más abierto. La sensación es clara: el mapa de los dibujos del desierto peruano está todavía en construcción.

El artículo de síntesis sobre los trazos de la pampa nazca reúne las principales teorías: usos astronómicos parciales, rutas procesionales, vínculos con sistemas de agua y puquios. Ninguna hipótesis abarca cómodamente todo el conjunto.[4]

Aquí el lector se topa con una segunda grieta: las cifras de nuevos geoglifos tampoco encajan del todo. Unos informes citan 303, otros hablan de 248 adicionales, y la prensa resume como «más de 500» recién identificados. Cuando ves los 303 y luego los 248 adicionales, sientes la tentación de fijar un total en tu mente, y al mismo tiempo entiendes que ese número se mueve con cada publicación.

Se habla también de registros incompletos, porque la detección se concentra donde existen imágenes de buena calidad. La documentación limitada de otras zonas deja fuera posibles figuras. Y, a medida que se publican oleadas de nuevos diseños, la serie fragmentada de noticias añade más confusión sobre totales. La discrepancia entre cifras no parece un fallo de la ciencia, sino el síntoma de un inventario aún en construcción. El archivo muestra rangos y fechas; el número definitivo queda fuera de alcance. Con lo que sobrevive, la historia se aclara, pero no se cierra.

Horizonte abierto de las líneas de Nazca

En una captura del PDF de PNAS se ve un geoglifo recién identificado por IA junto al diagrama del flujo de análisis: imágenes de alta resolución, algoritmo de reconocimiento, validación arqueológica. El método se documenta paso a paso, lejos de cualquier oráculo infalible. Al leer los estudios de IA, se percibe un campo en plena expansión donde cada campaña no cierra el caso, sino que lo reconfigura con nuevos ejemplos.[5]

El artículo describe cómo ese sistema permitió identificar 303 nuevos geoglifos en Perú. Un reportaje de divulgación científica traduce el impacto: casi se duplica el conjunto conocido gracias a la combinación de teledetección e inteligencia artificial, siempre con verificación humana posterior que marca los límites de lo que la máquina puede afirmar por sí sola.[6]

Meses después, una noticia en prensa local peruana anuncia 248 nuevos geoglifos con IA. Otra pieza periodística internacional recoge esa segunda oleada y menciona escenas de sacrificio humano entre diseños más abstractos. Al enfrentarte a esas escenas, tienes que reajustar la imagen cómoda de un paisaje solo contemplativo o «místico»; el repertorio iconográfico se vuelve más incómodo y obliga a matizar visiones idealizadas sin negar la dimensión simbólica. Un caso similar de reinterpretación continua lo encontramos en los misterios piramides de giza, donde cada nueva tecnología obliga a revisar ideas previas.[7]

Un recorte de prensa titula sobre la reducción del área protegida, superpuesto a un mapa donde el polígono se encoge frente a zonas con minería informal. Lees la noticia y te preguntas cuánto de lo que estás viendo en mapas seguirá en pie dentro de unas décadas. La combinación de reconocimiento internacional y reducción del área protegida transmite una sensación de protección incompleta del sitio.[8]

Vuelves a la pregunta inicial: en un paisaje tan frágil, ¿qué sabemos realmente de estos trazos y qué nos falta? Los documentos fijan un mínimo claro: origen humano, marco temporal Nazca, técnicas explicables, combinación de funciones probablemente rituales, astronómicas y ligadas al agua. La IA amplía el mapa y muestra que el conjunto era más grande y variado de lo que se pensaba, pero su alcance depende de las imágenes disponibles y de validaciones no concluyentes en campo. Esta dinámica recuerda a la que rodea a stonehenge y su paisaje, otro sitio donde alineaciones y funciones múltiples siguen debatiéndose.

Lo que queda fuera del perímetro documental es una función única y definitiva para cada figura, un recuento cerrado de geoglifos y la garantía de que el paisaje se conservará intacto. Entre la proclamación UNESCO y las presiones sobre el territorio, el horizonte de las líneas de Nazca no es un enigma sobrenatural, sino una pregunta muy terrestre: cuánto de este desierto dibujado seguirá aún legible para las próximas generaciones. Sales del recorrido con la sensación extraña de que la parte más frágil del enigma no es lo que no entendemos, sino lo que aún puede borrarse del suelo. También angkor wat y gestion hidrica ilustra cómo el control del agua y el territorio resulta clave para interpretar la función de sitios monumentales.[9]

Preguntas frecuentes

¿Quién hizo las líneas de Nazca y cuándo?

Fueron trazadas por la cultura Nazca entre aproximadamente 500 a. C. y 500 d. C., mediante la remoción de piedras superficiales para exponer sedimentos claros, sin maquinaria moderna ni tecnología fuera del alcance de su época. Fuente: Wikipedia, artículo enciclopédico, wikipedia.org

¿Qué teorías existen sobre la función de estos geoglifos?

Las interpretaciones académicas combinan posibles roles astronómicos, culto al agua y la fertilidad, y caminos o espacios rituales vinculados a centros ceremoniales como Cahuachi. Ninguna propuesta abarca cómodamente todo el conjunto, lo que sugiere más una suma de funciones solapadas que un diseño maestro único. Fuente: Wikipedia, artículo enciclopédico, wikipedia.org

¿Cómo explica la ciencia las figuras de animales y humanos?

Se entienden como parte de un repertorio simbólico ligado al mundo natural, a deidades y a prácticas rituales, dentro del marco cultural Nazca bien documentado arqueológicamente. Fuente: UNESCO, artículo divulgativo, unesco.org

¿Qué aportó la inteligencia artificial al estudio de las figuras nazca?

La IA aplicada a imágenes aéreas permitió identificar cientos de nuevos geoglifos, incluidos algunos con escenas más complejas, siempre con revisión arqueológica posterior. El inventario actual no puede considerarse definitivo porque cada campaña reconfigura el mapa conocido. Fuente: PNAS, artículo científico, pnas.org

¿Qué amenazas enfrentan hoy los geoglifos en Perú?

Además de la erosión natural mínima, las principales amenazas son vehículos, urbanización, minería informal y decisiones que reducen áreas protegidas en zonas frágiles. La verdadera incógnita no es si las hicieron humanos, sino cuánto de esa escritura en el suelo seguirá siendo legible. Fuente: UNESCO y prensa generalista, informes y reportajes, unesco.org

Los documentos se cierran, las preguntas no.
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Fuentes consultadas

  1. UNESCO, recurso en línea, whc.unesco.org, consulta 2025-09-12
  2. Wikipedia, recurso en línea, es.wikipedia.org, consulta 2025-10-04
  3. Fundación Telefónica, recurso en línea, espacio.fundaciontelefonica.com, consulta 2025-08-28
  4. Wikipedia, recurso en línea, es.wikipedia.org, consulta 2025-09-19
  5. PNAS, recurso en línea, pnas.org, consulta 2025-10-22
  6. Science, recurso en línea, science.org, consulta 2025-11-08
  7. Peru21 y The Art Newspaper, recursos en línea, peru21.pe y theartnewspaper.com, consulta 2025-11-15
  8. El País, recurso en línea, elpais.com, consulta 2025-09-03
  9. UNESCO, recurso en línea, unesco.org, consulta 2025-11-30
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