
Operación Gladio: protocolos, red OTAN y vacíos documentales
En octubre de 1990, los focos del Parlamento italiano iluminan a Giulio Andreotti mientras lee un documento que rompe décadas de silencio: reconoce formalmente la existencia de una red clandestina armada, Gladio, vinculada a estructuras de la OTAN durante la Guerra Fría. La escena choca con cualquier idea de transparencia lineal: un dispositivo secreto, presentado ahora como pieza defensiva, aparece de golpe ante la opinión pública. Llegas al caso esperando encontrar un manual secreto que lo explique todo, y lo que aparece es un reconocimiento oficial que abre más preguntas de las que cierra. Ahí empieza el rastro documental, y con él la pregunta que sigue flotando desde entonces: ¿hasta dónde llegan realmente los protocolos y responsabilidades de la Operación Gladio frente a lo que dejan ver hoy los papeles? Si quieres situarte en el contexto amplio de planes y operaciones secretas probadas por documentos oficiales, el archivo de conspiraciones documentadas te ofrece un buen punto de partida.
Gladio dentro del dispositivo stay-behind
Para orientarte, necesitas primero el mapa general. Las redes stay-behind fueron estructuras clandestinas organizadas en Europa occidental para resistir una posible invasión soviética. Gladio designaba la rama italiana de ese dispositivo, integrada en una arquitectura vinculada al mando aliado en Europa y coordinada mediante comités clandestinos ligados a SHAPE y al SACEUR.[1]
Te detienes en la portada de «Los ejércitos secretos de la OTAN» de Daniele Ganser: la monografía presenta a Gladio como pieza central de una red transnacional de ejércitos secretos. Es una imagen poderosa, pero también parcial. En la cultura política y periodística, Gladio suele aparecer como sinónimo de una gran trama de terrorismo de Estado dirigida desde la OTAN, capaz de orquestar masacres y golpes de timón políticos en la sombra. Se habla de una estrategia de tensión centralizada, de órdenes directas desde comités aliados.[2]
Aquí aparece la primera fricción: la OTAN ha tendido a minimizar o negar el alcance de esos comités clandestinos, mientras documentos nacionales describen estructuras como el CPC o el ACC dentro del marco aliado. El archivo muestra una parte de la arquitectura, pero cuando buscas el detalle de quién decidía qué en el día a día, el rastro se vuelve borroso justo donde más interesaría.
El caso italiano, con Gladio, se sostiene en esa doble base: lógica defensiva declarada y fragmentos de coordinación atlantista. La expresión operación Gladio nombra un entramado que existió materialmente, pero cuyos procedimientos formales rara vez aparecen explicitados en documentos públicos. Te sorprende que una red clandestina reconocida oficialmente deje tan pocos rastros sobre su operativa cotidiana.

Estructuras, comités y procesos institucionales
Cuando pasas de las definiciones a los procedimientos, la lectura cambia de escala. La red stay-behind italiana se inserta en un entramado de comités aliados donde se coordinaba planificación clandestina frente a un hipotético avance del Pacto de Varsovia. Estudios especializados describen el papel de órganos como CPC y ACC en esa coordinación dentro del marco OTAN.[3]
Un informe académico sobre Gladio y terrorismo en Europa occidental revisa resoluciones, sumarios judiciales y comisiones parlamentarias, y muestra cómo esos órganos aparecen citados de forma desigual según el país y el periodo. Notas que incluso los especialistas discrepan: cuanto más lees a Ganser y a sus críticos, menos cómodo resulta cualquier relato único. Si te interesa cómo los archivos reescriben la historia oficial de la guerra fría, el dossier de operaciones secretas cia ofrece un marco de referencia útil.[4]
En una de las escenas clave del archivo, hojeas el documento remitido por Andreotti al Parlamento: allí se describen objetivos declarados de resistencia, posibles zonas de despliegue y la integración de la estructura dentro de los servicios italianos. Esa descripción se ve luego ampliada y matizada por comisiones parlamentarias en Italia, Bélgica y Suiza, que investigan sus propias redes stay-behind tras 1990. Te das cuenta de que, por muy amplio que parezca el dispositivo, cada país ha conservado y publicado piezas muy distintas del puzzle.[5]
Aquí falta algo. El lector esperaría encontrar manuales operativos detallados, cadenas de mando diarias y protocolos de activación línea por línea. El archivo, en cambio, ofrece organigramas generales, menciones a coordinación con CIA y MI6 y descripciones marco, pero deja fuera gran parte de la operativa cotidiana. Da la impresión de que la arquitectura formal de Gladio está mejor documentada que su funcionamiento real, lo que deja un margen amplio para interpretaciones encontradas.
Juntas, esas pruebas dibujan un patrón reconocible: una estructura visible en sus contornos, opaca en sus detalles.

Masacres, debate público y límites documentales
La tensión aumenta cuando sitúas este dispositivo en los años de plomo italianos. Un mapa esquemático de Europa con señales sobre Italia, Bélgica y Suiza te recuerda que no era un fenómeno aislado, pero es en Italia donde convergen terrorismo, masacres y acusaciones de estrategia de tensión.[6]
Abres la ficha sobre el atentado de Piazza Fontana de 1969: muertos, heridos, una larga secuencia de procesos judiciales y condenas a militantes neofascistas. Cuando lees sobre masacres como esta, es tentador trazar una línea directa hacia Gladio, pero las sentencias te obligan a frenar. La discusión pública ha vinculado durante décadas este caso al entorno de Gladio, pero los sumarios fijan responsabilidades concretas en actores italianos específicos. El archivo parcial permite ver cruces entre extrema derecha y estructuras estatales, pero no establece automáticamente una cadena de órdenes desde la red stay-behind.[7]
El recorte de prensa sobre la masacre de Bolonia de 1980, acompañado de una tabla con datos básicos y fases judiciales, amplifica la impresión. De nuevo, condenas a neofascistas y, de fondo, el debate sobre si existió o no una estrategia de tensión apoyada en recursos del Estado y, eventualmente, en la arquitectura clandestina ligada a la OTAN. Parece razonable separar la responsabilidad penal demostrada en casos como estos de una posible responsabilidad política o estructural más difusa. Aquí los registros incompletos y la documentación limitada hacen evidente que ambos planos no se solapan del todo.[8]
En otra carpeta, un estudio crítico de la obra de Ganser señala exageraciones y problemas metodológicos, recordando que la serie fragmentada de fuentes y las validaciones no concluyentes obligan a mantener prudencia. El contraste entre la síntesis expansiva de Ganser y las críticas académicas posteriores muestra que la historiografía sobre Gladio sigue en construcción.[9]
Con lo que sobrevive, la historia se aclara, pero avanzas por los documentos con la sensación de que cada aclaración abre a la vez una nueva zona de sombra.
Gladio, otras redes y lo que queda abierto
Al final del recorrido vuelves a la resolución del Parlamento Europeo del 22 de noviembre de 1990, impresa en una página del Diario Oficial: la Eurocámara condena la existencia de redes stay-behind como incompatibles con la plena transparencia democrática y pide su desmantelamiento o control parlamentario. El archivo muestra aquí un mínimo político claro: la propia Europa considera problemático el dispositivo que decía protegerla. La disparidad entre lo que reconocen OTAN y gobiernos y lo que sugieren algunos sumarios judiciales y comisiones alimenta una sensación de transparencia incompleta.[10]
Otro documento te desplaza a Suiza: el caso P-26 revela que incluso un Estado neutral mantuvo su propia estructura stay-behind, asociada de facto al entorno OTAN. La existencia de redes similares en países neutrales sugiere que el dispositivo fue más amplio de lo que la mayor parte de la opinión pública imaginaba. La escena amplía el marco y subraya que Gladio fue la versión italiana de un patrón más amplio, aunque cada país haya gestionado de forma distinta sus revelaciones y archivos clasificados.[11]
Cuando recuerdas la pregunta inicial —hasta dónde llegan realmente los protocolos y responsabilidades de Gladio—, el conjunto de documentos permite una respuesta matizada. Se puede afirmar que existió una red stay-behind italiana integrada en una arquitectura aliada, conectada con servicios de inteligencia nacionales y con comités en el marco OTAN. Se puede sostener también que masacres como Piazza Fontana y Bolonia forman parte del contexto en el que se discute esa red, pero las sentencias atribuyen los atentados a grupos neofascistas específicos, sin fijar de manera concluyente un mando operativo de Gladio. El operacion mkultra documentada complementa este panorama con otro programa encubierto de la guerra fría donde memorandos desclasificados revelan procedimientos internos y destrucción parcial de archivos.
Lo que queda fuera del perímetro documental son los detalles finos: órdenes verbales, posibles desvíos de recursos y el grado exacto de conocimiento de cada nivel aliado. Los archivos clasificados y destruidos impiden trazar una línea continua entre defensa legítima y manipulación interna. Sales del archivo con una idea más clara de lo que existió, pero también con la incomodidad de no poder cerrar del todo el capítulo de responsabilidades. El rastro que dejan los papeles no ofrece una teoría cerrada, pero sí un mapa: una red clandestina real, un puñado de casos emblemáticos y una zona de sombra donde la prudencia pesa tanto como la sospecha. Te quedas con la impresión de que parte de la historia está escrita en lo que se ve y otra parte, inevitablemente, en lo que falta. Otros expedientes como el expediente comision warren o el plan operacion northwoods ofrecen ejemplos paralelos de tensión entre versión institucional y sospechas de operación encubierta.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue exactamente la Operación Gladio?
Gladio fue el nombre de la red stay-behind italiana, integrada en una estructura clandestina occidental pensada para resistir una posible invasión soviética, coordinada en parte en el marco de la OTAN. Fuente: Wikipedia, artículo enciclopédico, wikipedia.org
¿Existen pruebas concluyentes de que Gladio organizara atentados?
Los procesos por Piazza Fontana y la masacre de Bolonia atribuyen los atentados a grupos neofascistas; el posible papel estructural de redes stay-behind sigue siendo objeto de debate sin cierre judicial pleno. Fuente: Wikipedia, artículo enciclopédico, wikipedia.org
¿Qué papel tuvo la OTAN en los protocolos de esta operación clandestina?
Los estudios citan comités como CPC y ACC en el marco aliado, pero la propia OTAN ha minimizado su alcance; la documentación disponible no permite reconstruir en detalle todos los protocolos internos. Fuente: Wikipedia, artículo enciclopédico, wikipedia.org
¿Por qué se critica el libro de Daniele Ganser sobre Gladio?
Una revisión académica valora su recopilación de materiales, pero cuestiona algunas generalizaciones y vínculos causales poco sólidos entre redes stay-behind y terrorismo. Fuente: RUHM, revista académica, ruhm.es
¿Solo Italia tuvo una red stay-behind vinculada a la OTAN?
No; investigaciones posteriores documentan estructuras similares en varios países europeos, incluida la red P-26 en la neutral Suiza, con distintos niveles de control político. Fuente: Viento Sur, artículo de análisis, vientosur.info
Los documentos se cierran, las preguntas no.
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Fuentes consultadas
- Wikipedia, recurso en línea, es.wikipedia.org, consulta 2025-09-12
- Abertzalekomunista, recurso en línea, abertzalekomunista.net, consulta 2025-09-18
- Wikipedia, recurso en línea, en.wikipedia.org, consulta 2025-10-03
- Dialnet, recurso en línea, dialnet.unirioja.es, consulta 2025-10-11
- Descifrandolaguerra, recurso en línea, descifrandolaguerra.es, consulta 2025-10-22
- Wikipedia, recurso en línea, es.wikipedia.org, consulta 2025-09-28
- Wikipedia, recurso en línea, es.wikipedia.org, consulta 2025-11-05
- Wikipedia, recurso en línea, en.wikipedia.org, consulta 2025-11-14
- RUHM, recurso en línea, ruhm.es, consulta 2025-11-21
- Descifrandolaguerra, recurso en línea, descifrandolaguerra.es, consulta 2025-11-28
- Vientosur, recurso en línea, vientosur.info, consulta 2025-12-05

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