
COINTELPRO: la guerra secreta del FBI y los límites del archivo
Deslizas la pantalla en el post de UC Berkeley y te quedas en una línea fría: «expose, disrupt, misdirect, discredit, neutralize», fechada el 25 de agosto de 1967. No es análisis académico; es vocabulario operativo, el tipo de lenguaje que aparece en instrucciones internas, no en debates públicos. Y te obliga a ubicarlo en un marco mayor: COINTELPRO funcionó entre 1956 y 1971 y fue descrito como ilegal. Aquí aparece la primera fricción: el papel promete claridad, pero el acceso no siempre entrega el documento completo, solo su huella más contundente. Quieres ver la firma, el párrafo anterior, el contexto que rodea esa fórmula. La web te deja con la frase más dura y poco más. ¿Cómo se sostuvo durante años un programa así sin control público efectivo? Ahí empieza el rastro documental.
Qué fijan los papeles sobre el programa COINTELPRO
Empiezas por lo mínimo verificable: este programa encubierto del FBI estuvo activo entre 1956 y 1971, y suele describirse como ilegal. No es una etiqueta abstracta; es un marco temporal que permite ordenar lecturas y expectativas. Cuando buscas una definición estable, encuentras síntesis que ayudan a orientarte, pero que no sustituyen el expediente. Si te interesa profundizar en el archivo de conspiraciones documentadas, este programa suele citarse como caso de estudio institucional.
En una captura puntual de Wikipedia, usada solo como contexto, la cronología aparece limpia y tentadora. Pero aparece también el primer límite: una cronología no es una demostración. Haces scroll esperando el detalle de cómo se implementaba cada acción en cada caso concreto, y ese detalle no está. Falta la mecánica, la cadena paso a paso.[1]
Con ese mapa inicial, el programa se condensa en verbos: vigilar, infiltrar, desacreditar y desbaratar o «neutralizar» organizaciones y líderes dentro de Estados Unidos. La fricción es inmediata: no es solo observación; es intervención sobre la vida política. Esa diferencia cambia cómo lees todo lo que sigue. El debate deja de ser «si vigilaban» y pasa a «para qué intervenían».

Del método a la maquinaria institucional
La escena cambia a una ficha: el abstract de NCJRS (OJP). No hay fotos de carpetas robadas ni un paquete de documentos disponible para revisar, sino un resumen que conecta puntos. Esa distancia importa. El archivo muestra una parte, pero no la respuesta que esperas: el contenido exacto de lo sustraído en 1971 no está ahí, solo su referencia.
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Ese abstract sitúa un giro clave: el 8 de marzo de 1971, activistas robaron documentos de una oficina del FBI en Media, Pennsylvania, y la publicación de ese material expuso las operaciones ilegales del FBI. Sientes el cambio de registro: esto deja de ser rumor y adquiere vida institucional. Investigaciones del Congreso, supervisión, reacción pública. El programa pasa de sospecha a expediente auditable. La metodología recuerda a otros experimentos secretos del período, donde el acceso documental también llegó décadas después.[2]
La fricción aquí es de precisión: el proceso aparece, la cadena documental completa no. Aun así, el recorrido permite ver cómo una práctica se vuelve «caso» y luego «investigación». Juntas, esas pruebas dibujan un patrón reconocible, aunque con huecos que notas enseguida.

Leer el memo y asumir límites
Vuelves al post de UC Berkeley y haces scroll lento, como quien busca la página exacta donde el Estado se explica a sí mismo. El memo del 25 de agosto de 1967 se cita por su frase central: «expose, disrupt, misdirect, discredit, neutralize» aplicada a movimientos de Black rights/Black power. El golpe no es emocional; es burocrático. Una lista de verbos en un documento interno.[3]
Y, sin embargo, aparece el borde: el acceso puede dejarte ante un archivo parcial. Quieres ver el documento íntegro, el contexto completo, la firma, el párrafo anterior y el siguiente. Pero la web no siempre te lo da. Esa es la incomodidad de trabajar con registros incompletos: la frase existe, el entorno puede no estar a la vista. Te queda una inquietud limpia.
Para muchos, el nombre COINTELPRO arrastra escenas cerradas y conclusiones rápidas. En la cultura popular suele circular como «la guerra secreta del FBI» contra el disenso: infiltraciones, campañas de desprestigio, manipulación mediática. También aparece como explicación totalizante para episodios concretos. Ahí conviene frenar. En este set, lo documentable es el método general y el lenguaje operativo; no la causalidad caso a caso. Ese es el terreno de la documentación limitada: sólida para el marco, insuficiente para cada historia individual.
En un pantallazo del reportaje de Democracy Now sobre el aniversario del robo de Media, el nombre del programa aparece ya como algo público, discutible y rastreable.[4]
Con lo que sobrevive, la historia se aclara, pero no se cierra. Sabes el marco; no puedes reconstruir la mecánica completa operación por operación.
Lo afirmable hoy, sin cerrar el expediente
La última escena no es un memo antiguo. Es un titular reciente: en 2025 se reportó la divulgación pública de más de 240.000 páginas de archivos del FBI sobre la vigilancia a Martin Luther King Jr., pese a la oposición de su familia. Te detienes en el número porque es concreto. Y porque sugiere una persistencia: el pasado no desaparece, reaparece en tandas.[5]
Si vuelves a la pregunta del inicio —cómo pudo sostenerse durante años algo así sin control público efectivo—, el archivo permite una respuesta mínima. Se sostuvo, en parte, porque fue encubierto entre 1956 y 1971 y porque su exposición masiva llega por Media en 1971 y, después, por investigaciones y marcos de supervisión, incluido el Comité Church en 1975–1976 como referencia general. Pero el mismo set también fija el «no» honesto: no permite demostrar, con rigor documental aquí, el detalle y la cadena causal de cada operación, ni cerrar disputas caso a caso. Da la sensación de que el archivo disponible hoy está diseñado más para mostrar conclusiones que para permitir una auditoría completa del proceso. Esa tensión es precisamente lo que vuelve una y otra vez a este expediente: verbos explícitos, acceso incompleto, bordes visibles del archivo. Para quienes deseen continuar con memorandos desclasificados, los archivos de mkultra ofrecen un caso paralelo con destrucción parcial de documentos.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue COINTELPRO y cuándo operó?
Fue un programa encubierto del FBI activo entre 1956 y 1971, descrito como ilegal en resúmenes y referencias públicas. Fuente: Wikipedia (es), web enciclopédica, es.wikipedia.org
¿Qué dice el memo de 1967 sobre su objetivo?
Se cita la fórmula «expose, disrupt, misdirect, discredit, neutralize» contra movimientos de Black rights/Black power. La página ancla el lenguaje, pero no siempre muestra el documento completo. Fuente: UC Berkeley Library, nota institucional, lib.berkeley.edu
¿Cómo se hizo público el programa tras Media (1971)?
Se señala el robo de documentos en una oficina del FBI en Media, Pennsylvania, el 8 de marzo de 1971, y su publicación como detonante de exposición pública. Fuente: OJP/NCJRS, ficha/abstract, ojp.gov
¿Qué relación tiene la vigilancia del FBI con Martin Luther King Jr.?
El eco documental reciente se vincula a archivos de vigilancia: en 2025 se reportó la liberación de más de 240.000 páginas sobre MLK. No prueba por sí solo detalles operativos concretos. Fuente: Infobae, noticia, infobae.com
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Fuentes consultadas
- Wikipedia (es), recurso en línea, es.wikipedia.org, consulta 2025-11-15
- OJP / NCJRS, recurso en línea, ojp.gov, consulta 2025-10-22
- UC Berkeley Library, recurso en línea, lib.berkeley.edu, consulta 2025-12-03
- Democracy Now, recurso en línea, democracynow.org, consulta 2025-11-28
- Infobae, recurso en línea, infobae.com, consulta 2026-01-08

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